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Si la gata está acostumbrada a salir a la calle, puede continuar haciéndolo durante al menos seis semanas, y si está acostumbrada a estar en el interior puede seguir con las mismas rutinas. El acicalamiento deberá seguir igual, aunque en esta etapa su aspecto es inmejorable y no precisa ningún cuidado especial hasta el último momento.

Los primeros signos de embarazo aparecen a las tres semanas, los pezones comienzan a hincharse y ponerse rosados. Todavía no se apreciará aumento de volumen en el abdomen, si quiere estar realmente seguro llévela al veterinaio, pero no le palpe la barriga a una gata preñada para tratar de sentir a los gatitos.

A la cuarta semana el aumento de tamaño del abdomen será apreciable y el de mamas también. La gata empieza a mostrar un apetito cada vez más voraz, y a la quinta semana deberá proporcionarle alimentos especiales. El apetito seguirá aumentando hasta la sexta semana, en ese momento los síntomas de gestación serán evidentes a simple vista. La gata se moverá con más cuidado, evitándo estirarse y retorcerse, también le gustará menos salir. Tiene que procurar que haga ejercicio, bien con bolitas de papel o ratones de menta gatuna. Si hay niños en la casa deberán dejarla tranquila y no cogerla en brazos.

A la séptima semana se producirán cambios bruscos en el comportamiento, los fetos empiezan a moverse y la gata está muy excitada, se enrosca y estira continuamente, empezará a buscar un lugar donde parir. En este momento evite que pueda salir a la calle para que no los tenga fuera.

 

 

En las tiendas venden cestas especiales para este fin, pero puede servir unas cajas de madera, plástico o incluso cartón de tamaño mediano.  La de cartón presenta la ventaja que puede tirarla después, compruebe antes de usarla que no tiene grapas o que haya servido para contener productos tóxicos. Las tapas puede cerrarlas cuando la gata necesite intimidad, abrir un agujero en un lateral para facilitar el acceso y otro más pequeño para poder vigilar si todo va bien. No usa papel de periódico para forrar la caja ya que la tinta no es buena, puede hacerlo con rollos de papel tapiz arrugado para que la cama sea cómoda y agradable. Busque un lugar cálido, libre de corrientes y tranquilo, la temperatura ideal será de 22ºC. Puede suceder  que no desee la ubicación elegida y decida otro lugar, compruebe que sea el adecuado y respete sus preferencias. Si no muestra interés por la caja, muéstrele cómo usarla haciendo crujir el papel de dentro y animándola a entrar. Puede meter sus juguetes favoritos dentro.

Una gata preñada debe comer cuatro veces al día, puede padecer estreñimiento y para mejorarlo incorpore a la dieta pescados aceitosos como sardinas o atún.

El aseo deberá ser más cuidadoso. A la octava semana inspeccione la zona anal diariamente, ya que ella no llegará   bien, si es preciso lave la zona con un jabón suave y una espoja empapada en agua tibia, séquela después con un pañuelo de papel. Inspeccione también las mamas, si presenta costras puede hidratarlas con un poco de vaselina.

Los signos de un parto inmimente incluyen el aumento de volumen de las mamas y abdomen, reducción de apetito y visitas más frecuentes a la bandeja de arena. No importa que no coma mucho, pero sí debe tomar líquidos.

Aunque paren sin mucho escándalo y sin ninguna ayuda humana, puede tener a mano algunos útiles por si acaso como papel de cocina, algodón, toallas pequeñas, desinfectante para gatos, botella de agua caliente, bolsas de plástico y un contenedor para desperdicios.

El parto se produce entre los 61 y 70 días desde la concepción. La gata comenzará a sentirse incómoda y a jadear o ronronear con regularidad. Puede durar desde varias horas hasta las 24. Empezarán las contracciones cada 30 minutos o más, luego aumentan de frecuencia hasta justo antes del nacimiento del primer gatito, que se repiten cada 30 segundos. La gata se lame la zona vaginal para estimular el parto. Dependiendo de la gata algunas prefieren estar solas en la caja, incluso en penumbra, mientras otras prefieren tener a sus amos cerca.

A los 20 minutos de contracciones nacerá  el primer gatito, los demás (casi siempre cuatro) salen sucesivamente o en largos intervalos, durante los cuales las contracciones se detienen. En camadas numerosas, el primer parto se prolonga incluso 24 horas, en este caso la gata queda exhausta y necesita alimentarse antes de tener a los restantes, ofrézcale una porción pequeña de alguna de sus comidas favoritas.

Normalmente los pequeños salen de cabeza y envueltos en una bolsa lubricada que la gata rasga con la lengua. La primera reacción de la madre es lamer a la cría para limpiarla, retirar el material mucoso y provocar la primera respiración. El gatito maulla y dobla el cuerpo, lo que nos indica que todo va bien. Una vez termina la gata de lamer y limpiar a la cría, muerde el cordón umbilical  y se lo come junto con la placenta y los restos de la bolsa. A partir de ahora el gatito se arrastrará hacia la madre y buscará mamar.

 

 

La mayoría de los partos son sencillos y sin complicaciones, pero a veces sucede que al lamerse la vagina para estimular el nacimiento, rompe sin querer el saco amniótico. Si el gatito nace de cabeza no es grave, pero si sale de nalgas (con la cola primero), será necesaria que la gata tenga un par de contracciones más y apoye las patas traseras contra la pared de la caja o que usted ayude al gatito a salir. Si una de las patas del gatito queda atrapada en el canal de nacimiento y la gata no puede expulsar a la cría, se agota y pierde sus fuerzas, en ese momento tendrá que llamar al veterinario o llevarla Vd. mismo cuanto antes.

Una vez han nacido las crías, la gata puede no tener tiempo de lavarlas bien a todas, lo que se notará porque se demora demasiado y parece que le cuesta seguir, puede ayudarla retirando la mucosidad de la cabeza del recién nacido y dejándo que la madre lo siga lamiendo. Si en 15 minutos la gata no muestra interés, acuda al veterinario. Evite separarla de los gatitos, ya que puede recharzarlos después, con lo que tendría que criarlos a biberón, aunque es mucho mejor que sea amamantarlo bien por su madre o por otra gata que lo acepte, para que no sean cachorros enfermos o débiles.

Dependiendo de la gata, algunas después del parto y de un buen aseo, prefieren una comida copiosa, otras sin embargo prefieren no hacerlo en unos horas, sobre todo si se ha comida la placenta. En éste momento querrá estar sola, vigílela sin molestarla y compruebe que todos los gatos reciben su parte de leche. Si rechaza a alguna de sus crías, lo más probable es que sufra alguna malformación o que está demasiado débil, consulte con el veterinario que le asesorá sobre que debe hacer con el gatito, y  si presenta pocas o nulas posibilidades le recomendará sacrificarlo.

En unos días la gata se recuperará del parto y seguirá con sus tareas de alimentar, lavar y dar calor a sus gatitos.

Todos los gatitos nacen con los ojos azules y les duran hasta las doce semanas, en algunas razas el color definitivo no se desarrolla hasta el año. Los ojos les secretan mucosidad que deberá limpiar con un pañuelo de papel empapado en agua tibia.

Durante la lactancia la gata comerá cuatro veces al día, lo que hará  que la leche sea de mejor calidad. Procúrele también agua fresca cerca.

Los cachorros pasarán los primeros días durmiendo y comiendo. Pesan normalmente de 55 a 115 gramos y ganan unos 15 gramos al día. Debe engordar el equivalente al peso de nacimiento cada semana.

Varios días después, la gata se trasladará y llevará uno por uno a sus gatitos cogiéndolos por el pescuezo, a un nuevo lugar, es un instinto de los felinos salvajes para evitar ataques de depredadores que han estado observándola. Procúrele una nueva caja pero con algún retal de la cama vieja para que le resulta familiar.

A las doce semanas los gatitos se relacionan con el entorno y comienzan a dar sus primeros escarceos a unos metros de su madre, quien los llama y vuelve a depositarlos en la caja. A las tres semanas deja que se alejan un poco más. Empiezan a investigar el mundo exterior, olisqueando y lamiendo todas las superficies.

A las cuatro semanas comienza el destete, se sustituye gradualmente la leche materna, primero por leche especializada y luego por alimentos sólidos. Póngale el plato a distancia de la madre para que sepa que no es una ración extra para ella. Las cantidades le vienen indicadas en los envases. Sírvales la comida varias veces al días, de cuatro a cinco veces.

A las ocho semanas deben dejar por completo la leche materna y sustituirla definitivamente por " fórmulas de crecimiento" para cachorros. Colóquele un recipiente con agua.

A partir de  los seis meses, hay que acostumbrarle a comer dos veces al día. No deben pasar a manos de otra personas hasta que tengan al menos diez semanas, aunque lo ideal es doce.

 

 

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