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A diferencia de los humanos, los perros carecen de clavículas, las patas delanteras se unen al tronco únicamente por medio de los músculos, lo cual proporciona al perro una enorme libertad de movimientos.

Todas las especies poseen 30 vértebras verdaderas, a las cuales se suman las vértebras de la cola, cuyo número varía de una raza a otra. Tiene 7 cervicales (en el cuello), 13 torácicas (espalda) que están unidas a las costillas, y 7 lumbares (riñones). La médula espinal se aloja en un canal formado por las vértebras del espinazo.

 

Aunque los huesos que componen el cráneo son los mismos en todas las razas, la forma  varía de  una raza a otras y se clasifican en tres morfologías diferentes.

- DOLICOCÉFALO: estrecho y alargado (Afganos, Borzois)

- BRAQUICÉFALO: achatado (Bulldog, Boxer)

- MESOCÉFALO: entre los dos extremos

 

La forma en que encajan los dientes superiores con los inferiores, viene determinada por la longitud de la mandíbula inferior. El tipo de mordida puede variar enormente entre razas y se especifica claramente en los estándares de las mismas. Existen cuatro tipos de mordida:

- EN TIJERA: los dientes superiores encajan perfectamente en los inferiores.

- PROGNÁTICA: los dientes inferiores quedan adelantados con respecto a los superiores.

- PROTRUSA: los dientes inferiores quedan detrás de los superiores.

- NORMAL o a NIVEL: los dientes superiores e inferiores quedan alineados al mismo nivel.

 

Los perros adultos poseen un total de 42 piezas. Con los incisivos cortan, los caninos le sirven para despedazar y desgarrar y los molares para quebrantar y triturar. También están presentes unos dientes especiales, muy fuertes que se denominan " carniceros" , lo que les permite mascar materiales duros.

 

Debido a la cría selectiva y maleabilidad genética de esta especie, se han producido más variaciones entre razas que en cualquier otra especie animal. El tamaño varía desde los diminutos como el chihuahua, que puede no superar los 17 cm. hasta los gigantescos como el Irish Wolfhound que supera los 78 cm. en la cruz.

La complexión también varía enormemente, desde el perfil achaparrado y longilíneo de los Dachshund hasta la esbeltez del Saluki.

 

 

Los perros suelen desplazarse de cuatro maneras:

        - Al paso

        - Al trote

        - Medio galope

        - Galope

Cada raza se caracteriza por una forma determinada de marchar al paso. Los perros grandes y poderosos marchan con paso largo y majestuoso, al contrario de los menudos y vivarachos que dan saltitos.

 

Su cuerpo revela  la función desempeñada por cada raza, así los perros criados para meterse en escondrijos en busca de presas, son pequeños, veloces y delgados (Terriers). Los perros de carreras suelen ser altos para divisar mejor la presa y tienen un cuerpo especial para correr a gran velocidad en distancias cortas (Greyhound inglés y Galgo español). Los lebreles por ejemplo se parecen mucho al animal más rápido del mundo, el guepardo, capaz de alcanzar los 129 km/h. aunque el lebrel no supera los 70 km/h. Hay razas como el Husky Siberiano y Malamute de Alaska, que fueron criados para recorrer largas distancias a una velocidad moderada, y presentan un cuerpo más musculoso con reservas de grasa para aguantar estos largos viajes. Los perros criados expresamente para guarda y protección tienen cuerpos macizos que les hacen muy fuertes, aunque menos veloces, y su cabeza y cuello resultan algo desproporcionados con relación al resto del cuerpo (Rottweiler y Mastines).

 

   

 

La cría selectiva destinada a fomentar determinados rasgos físicos, ha repercutido negativamente en la salud de los perros, danto lugar a numerosas enfermedades hereditarias y trastornos físicos. Por ejemplo la forma de los ojos y pliegues faciales del Shar Pei y Bloodhound, se han exagerado tanto que lo perjudica la visión. El alargamiento desproporcionado de la columna vertebral en los Teckel, les provoca serios trastornos con el tiempo, sobre todo de adultos. Los San Bernardo dada su excesiva talla y peso, son propensos a sufrir problemas cardiácos. Incluso se ha cambiado la morfología tanto que las hembras de Bulldog son a menudo incapaces de parir casi sin ayuda, dada la voluminosa cabeza de los cachorros.

 

PIEL Y PELAJE

 

Suelen reflejar el estado de salud y la forma física de un perro y el mal aspecto de la capa suele ser síntoma de alguna enfermedad. La capa varía mucho en función de una raza, incluso de un ejemplar a otro. Hay razas incluso que no presentan pelo como el Xoloitzcuitle, debido a una mutación genética de la cría selectiva.

La piel está formada por dos grandes capas superpuestas:

          - epidermis (capa exterior formada de células que se regeneran constantemente)

          - dermis (bajo la epidermis, resistente y flexible)

Los pelos nacen de  papilas pilosas situadas en la dermis y emergen a la superficie a través de los folículos pilosos. De cada folículo salen varios pelos, con frecuencia uno más grueso y largo que los demás, llamado pelo de guarda o primario. Las glándulas sebáceas presentes en la dermis hacen fluir por estos folículos pilosos un aceite que mantiene la piel del perro lubricada y la capa brillante.

El perro  jadea para combatir el calor, las glángulas sudoríparas se concentan en las almohadillas y conducto auditivo.

 

 

  Los tonos del pelaje y la forma en la que se combinan, se han diversificado mucho en el desarrollo de las razas. Algunos ejemplos:

- Azul Mirlo: gris azulado entreverado con negro.

- Paja: rubio o beige claro.

-  Tricolor: son tres tonos no mezcalados, normalmente negro, blanco y fuego.

- Ruano: mezcla de pelos blancos y de color azul ruano, anaranjado ruano, limón ruano e hígago ruano.

- Lobuno: pelos con la punta de color negro sobre fondo dorado, plateado, gris, beige o fuego.

- Barcino: mezcla homogénea de pelos negros y dorados, marrones o grisis, y generalmente formando rayas atigradas.

- Gris: mezcla homogénea de distintos colores en tonos apagados, incluyendo el gris, rojizo y negro.

- Hígado: marrón intenso y oscuro, se conoce como " color chocolate" .

 

VISTA

 

Aunque la visión de un perro es más sensible al movimiento y a la luz que la nuestra, perciben los contornos con menos nitidez, presenta una forma algo más aplastada, lo que le impide ajustar la longitud focal con tanta precisión.

En el fondo del ojo tienen una capa reflectante denominada tapiz o tapétum, que hace que cuando tienen luz de frente parece que le brillan. Tienen un tercer párpado (membrana nictitante), por lo general está replegado en el ángulo interno del ojo, y que sólo se puede ver cuando el perro está enfermo y se despliega para proteger el ojo.

La glándula lacrimal fabrica las lágrimas que mantienen la córnea húmeda y limpia. El fluido que sobra se elimina a través de unos conductos que están situados en el ángulo interno del ojo y que desembocan en la trufa (nariz). Si estos conductos se obstruyen, las lagrimas se derraman por la cara manchando la piel y el pelo el animal.

Los perros no perciben el color igual que nosotros, no distinguen los tonos intermedios entre el amarillo verdoso y el rojo, pasando por el naranja, aunque si diferencian los colores situados en los extremos del especto luminoso.

 

OÍDO

 

El oído de un perro es muy bueno, pueden detectar el sonido en seis centésimas de segundo y algunos utilizan incluso la musculatura de las orejas para canalizar el sonido, llegando incluso a oir hasta cuatro veces más distancia que nosotros.

El aparato autitivo se divide en cuatro partes: oreja, conducto auditivo externo, oído medio y oído interno.

 

 

Una de las partes más modificadas del cuerpo en la cría selectiva han sido las orejas. Deberían ser rectas y muy móviles como la de su antepasado el lobo, pero hoy en día existen tantas formas de orejas como razas caninas. Las orejan cuentan con 17 musculos cada una y se mueven de forma independiente.

Otro problema de la cría selectiva es el conducto auditívo externo que no debería tener pelo, pero hay razas en las que por estas alteraciones genéticas sí lo tienen, lo que les produce problemas, motivo por el cual hay que eliminarlo por depilación.

 

OLFATO 

 

El olfato lo tienen muy desarrollado, se cree que   supera al menos un millón de veces al nuestro. Ésta es una de las razones por la que se usan tanto los perros para detectar olores, desde drogas escondidas, una persona desaparecida, una trufa enterrada,  minas antipersonales, explosivos, el rastro de animales o un tumor en el cuerpo humano.

La trufa de un perro siempre está húmeda y fría, lo que le resulta muy útil para atrapar las moléculas olorosas que hay en el aire y ponerlas en contacto con la membrana olfatoria que está alojada en el interior del morro. Una vez allí envía impulsos eléctricos al centro olfativo del cerebro, que es cuatro veces mayor que en los humanos.

Todos los perros van dejando mensajes olfativos a sus congéneres, sobre todo mediante la orina y las heces. Y para asegurarse una mejor difusión de éstos, tanto machos como hembras en celo tratan de hacerlo en posición elevada levantando la pata y haciéndolo contra algo vertical, o bien defecando encima de algún objeto elevado.

Hay razas con el olfato más desarrollado que otras, por ejemplo en los Bloodhound y Basset en los que prima más que el oído y la vista.

 

GUSTO

 

Los perros tienen un órgano especial   (vomeronasal) lo que les permite saborear determinados olores. Lo usa sobre todo para captar fragancias dotadas de significado social y especialmente sexual. Normalmente cuando usa éste organo, sus dientes castañeas con suavidad y puede que se le caiga un hilo de baba si olfatea y saborea a la vez un aroma.

Los perros son capaces de percibir el sabor amargo, el dulce, el ácido y el salado. Los perros que han probado desde muy jóvenes sabores diferentes aceptan de mejor grado la variedad cuando son adultos. Hay perros a los que les gustan los sabores muy fuertes,   otros sólo aceptan un sabor determinado e incluso hay algunos que se niegan a probar sabores diferentes. Como su sentido del gusto está poco desarrollado, no es tan necesario introducir variaciones en el menu. Si un perro rechaza un alimento, probablemente se deba a que no le atrae lo suficiente, más que a que su sabor le desagrade.   Lo que sí pueden hacer es asociador determinados sabores con los problemas de salud, ya que si enferma después de ingerir un determinado alimento, la próxima vez   lo rechazará durante algún tiempo. Es un mecanismo de defensa instintivo a que pueda ingerir sustancias tóxicas de forma continuada.

 

 

 

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