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Un embarazo normalmente dura 63 días. Hasta la quinta semana se producen muy pocos cambios aparentes, a partir de entonces los pezones y glándulas mamarias aumentan de tamaño y se oscurecen y la perra estará más tranquila de lo habitual. A partir de la sexta o séptima semana el abdomen empieza progresivamente a abultarse y empezará atener necesidad de orinar más a menudo. A la octava semana, las mamas empiezan a secretar y tal vez de su vulva salga un líquido blanquecino y translúcido.

Empezará a tener más hambre y si la alimentación se basa en pienso de calidad rico en proteínas, no necesitará complementos alimentarios ni cambiar la dieta hasta pocas semanas antes del parto, poca cantidad pero muchas veces al día. La perra precisará sustancias con las que formar y nutrir a sus cachorros, no gran cantidad de grasas y carbohidratos que la engorden.

 

 

Las perras que no fueron montadas durante el celo con frecuencia sufren embarazos psicológicos ocho o nueve semanas después de acabar el celo. Su cuerpo se prepara para dar a luz, aunque no haya concebido, incluso algunas producen leche.

Dos semanas antes de la fecha del parto tendrá que saber dónde va a tener a sus cachorros y tener todo preparado.

El equipo básico será una paridera típica  que consiste en un cajón de madera o plástico con capacidad suficiente para que pueda tumbarse con comodidad. Puede tener paredes de unos 45 cm. de altura por tres lados y uno abierto con un pequeño listón clavado en la parte inferior para que no tenga corrientes de aire. Se pueden fijar unas barras de seguridad a unos 10 cm. por encima de la base del cajón para reservar a los cachorros los bordes de la paridera, y así la madre no los aplaste contra los bordes sin darse cuenta.

 

 

Coloquela en un lugar tranquilo y silencioso de la casa y acostumbre a la perra a usarla dos semanas antes del parto para que se acostumbre a ella.

 

Equipo recomendado para tener a mano:

        - Tijeras de punta roma afiladas y esterilizadas para cortar los cordones umbilicales si es necesario.

        - Hilo blanco para ligar los cordones antes de cortarlos.

        - Toallas para limpiar a los cachorros.

        - Un recipiente con agua fresca para la perra.

        - Un reloj para medir los intervalos entre expulsión y expulsión.

        - Si el lugar estuviera muy frío (una nave o local) una lámpara de infrarrojos para calentarla.

 

Doce horas antes del parto, la temperatura corporal de la perra descenderá a 38ºC. Un día antes rechazará todo alimento y tal vez se muestre desosegada e incluso tenga náuseas. Preparará el nido afanosamente y se lamerá la vulva frecuentemente para limpiar la secreción que rezuma de su vulva, ésto significará  que ha roto aguas y que están a punto de nacer.

La perra empezará a jadear y se iniciarán las contracciones, fíjese en  la hora. La perra puede sentir deseos de cambiar de posición y de lugar, tranquilícela con caricias y palabras cariñosas. Los cachorros nacen envueltos en una fuerte membrana, que la perra empezará a retirar a lametones para después cortar el cordón con los dientes, sino lo hace ella hágalo usted rápidamente con los dedos para que el cachorro pueda respirar, ate el cordón cerca del abdomen del perrito y córtelo con las tijeras a unos 2,5 centímetros de distancia del cachorro, entre el nudo de hilo y la placenta. Si los cachorros no nacen envueltos en su propia placenta, debería ser expulsada después de ellos. Puede que la perra las ingiera, pero conviene limitar su consumo ya que tienen propiedades laxantes. Los cachorros son expulsados con intervalos mínimos de escasos minutos y máximos de dos horas. Inmediatamente y después de estar limpios deben colocarse a mamar, aunque estén naciendo otros cachorros, de esta forma estimulará las contracciones y ayudará a otro cachorro a nacer. Cuando finalice el parto la perra deberá salir a hacer sus necesidades y beberá agua fresca, una vez de vuelta al nido pasa revista a su camada y se duerme.

Lo normal es que el parto se desarrolle normalmente y concluya unas seis horas después de producirse las primeras contracciones. Un parto normal, aunque varía de una raza a otras, será entre cinco y ocho cachorros. Si su perra tarda más de dos horas en expulsar a un cahorro  o sigue empujándo después de haberlo expulsado sin que aparezca otro cachorro, deberá acudir al veterinario, ya que puede tener que recurrir a una cesárea.  Si después del parto se muestre enferma, observa un flujo sospechoso, síntomas de fiebre, malestar o convulsiones, llame al veterinario inmediatamente.  

Una misma camada puede tener más de un padre si la perra aceptó más de un macho durante el período fértil, ya que son capaces de concebir cada vez que se aparean. Ésta es la razón de que las perras callejeras tengan cachorros tan distintos entre sí en cada parto.

Los recién nacidos nacen ciegos y sordos, pero el sentido del olfato si lo tienen desarrollado y encuentran rápidamente los pezones para alimentarse. Precisan los anticuerpos que se encuentran en el calostro durante los 24 o 48 horas que siguen al parto. La madre se encarga de estimularles a fuerza de lametones para que orinen y defequen, incluso las madres  lo ingieren, es una costumbre que se originó cuando los perros eran presas fáciles para otros depredadores y así eliminar  cualquier rastro olfativo que revelera su paradero. Si un cachorro chilla desconsolado puede que no reciba la suficiente cantidad de leche con lo que se deshidrataría rápidamente. Para saber si es así, tire suavemente de la piel holgada de la nuca y observe si vuelve de inmediato a su posición o lo hace lentamente, sino vuelve de nuevo a su posición rápidamente el perro estará deshidratado y necesitará el consejo  de un veterinario.

 

 

Puede que por diversos motivos la madre no pueda amamantarles, en cuya caso hay que alimentarlos con biberón o buscarles una nodriza que sería lo ideal. Para hacerlo con biberón hay que usar un preparado lácteo especial y administrar la dosis adecuada cada dos o tres horas, incluso de noche.

No debe alejar  a los cachorros de su madre, pero sí puede tocarlos con suavidad para que empiezen a acostumbrarse a su olor y al tacto con los humanos.

A las cuatro semanas los cachorros crecen y se desarrollan muy rápidamente. Abren los ojos, oyen cada vez mejor y empiezan a ser criaturas ágiles e inquietas que no paran de jugar con todo lo que les rodea. En esta época empieza el destete, las perras comienzan a permitirles mamar sólo un rato mientras ella está de pie y comienza a andar cuando se cansa. Cada vez será más frecuente esta negativa y las crían se frustan intentando alcanzar las mamas. Primero rechazan a los cachorros con dulzura, primero con una mirada, si ésto no sirve les gruñirá y si el cachorro sigue insistiendo lo apartará con el hocico. Ésto les enseñará a que no siempre pueden salirse con la suya, los criados a biberón y los separados muy pronto de su madre jamás afrontan con éxito los cambios que les depara la vida.

La perra se ve obligada a ofrecerles una alternativa,  alimentos semidigeridos que ella regurgitará para su camada o el cuenco de papilla especial colocada cerca del nido. Hoy en día se puede encontrar pienso completo para cachorros que satisface todas sus necesidades de crecimiento y que contienen todos los nutrientes necesarios sin precisar ningún suplemento.

Siga las instrucciones del envase, normalmente se vierte agua tibia sobre el pienso y se deja remojar, removiénvolo hasta que tenga la consistencia de unas gachas que puedan comer a lametones. Para animarlos a probarlo pruebe a mojar un dedo en la papilla y dejarles que se lo laman o succionen cada vez máz cerca del plato. Retírelo 15 minutos después de servirlo aunque queden restos. Cuando se hayan acostumbrado al nuevo alimento, vaya reduciendo la cantidad de agua. Después deje siempre un platito con pienso seco sin echar agua como tentempié. Ya no necesitarán leche ya que podría incluso causarles problemas digestivos como diarria, el organismo después del destete es incapaz de asimilar la lactosa.

Entre la sexta y duodécima semana es necesario que el cachorro empieze a socializarse tanto con los humanos como con otros perros. Dejé que se acostumbre a sonidos cotidianos como el ruido de una lavadora o lavavajillas. A partir de ahora empezarán a recabar gran cantidad de información sobre el mundo que les rodea, empiezan a moverse con sultura, coordinan perfectamente sus movimiento y pueden correr, saltar y revolcarse.

Entre los tres y los seis meses, empieza a adquirir gran masa muscular y ósea y se prepara la pubertad. Entre la 18 y 20 semana se le caen los dientes de leche. El perro empieza a experimentar diferentes conductas sociales, incluso empiece a ensayar comportarmientos sexuales. Entabla juegos competitivos para demostrar cual es el perro dominante.

Entre los seis meses y el año, sería la adolescencia del perro y a esta edad las hembras comienzan su primer celo y los machos alcanzan su madurez sexual.

 

 

 

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