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Introducción          Delfinoterapia              Equinoterapia          Terapia con perros        Terapia con otros animales

 

 

La Delfinoterapia o Terapia con delfines  es   la interacción de estos animales, principalmente Tursiops truncatus (Delfín mular), dentro de las piscinas de zoológicos y acuarios. Con esta actividad, los responsables de los zoológicos afirman que mejora la calidad de vida de niños que padecen discapacidades relacionadas con el sistema nervioso central. También se aplica a adultos en proceso de desintoxicación de drogas, con personas depresivas, estresadas e incluso con embarazadas.

 

 

Uno de los pioneros en emplear delfines para el tratamiento de pacientes con síndrome de Down, depresiones, autismo, etc.  con resultados realmente espectaculares  fue  el médico Británico Horace Dobbs, creador del International Dolphin Watch que cuenta la historia de Bill Bowell en la revista de la institución " Dolphin" de marzo de 1998, explicando como en 1974, poco después de un infarto de miocardio, fue acusado de un crimen que no había cometido, siendo encarcelado. Si bien no tardó en probarse su inocencia, la experiencia carcelaria quedó impresa en su mente, cayendo en una profunda depresión. Durante varios años visitó distintos especialistas, que no consiguieron que Bill encontrara ninguna mejoría. Su estado era de tal gravedad que le fue concedida una pensión por incapacidad definitiva al no poder trabajar ni hacerse cargo de responsabilidades importantes. Llegó a considerarse inválido y vivía en lo que él mismo describía como un pozo negro. Sus primeras vacaciones las tomó después de 17 años, cuando en compañía de su familia embarcó en el yate del Dr. Dobbs para conocer a Simo, un delfín salvaje que frecuentaba las aguas de la cosa de Pembrokeshire, al norte de Gales. El Dr. Dobbs pidió a Bill que se subiera al pequeño bote pegado al barco para estar más cerca del agua cuando apareciera Simo. Así lo hizo y cuando el delfín apareció, se acercó al bote y Bill pudo acariciarlo. Seguidamente, el médico le pudo convencer para que se enfundara un traje de goma y se introdujera en el agua al lado del delfín. Una vez en ella, el delfín fue acercándose poco a poco a Bill hasta que, en muy poco tiempo los dos flotaban tranquilamente en el agua, uno al lado del otro. Dobbs y la familia  de Bill observaron hipnotizados la escena: ambos mamíferos estaban haciéndose amigos. Al cabo de un rato, cuando Bill volvió a subir al bote de goma, una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro, la primera tras tantos años de oscuridad. A partir de entonces, las sesiones de natación de la curiosa pareja se repitieron a menudo y los testigos de esta relación describieron el cambio en Bill. De esta forma surgió la Operación Sunflowers, un proyecto de investigación de las habilidades terapeúticas de los delfines. Dobbs cuenta que todos sus trabajos con los delfines los hace contando con una empresa de televisión para tener un registro visual al final del estudio. Precisamente dos cadenas británicas, la Pentagon Comunication y la TVS, fueron las que le facilitaron los medios para proseguir sus investigaciones sobre el efecto curativo de los delfines en la depresión. En esta ocasión se desplazó a las costas de Irlanda, el territorio donde se movía un solitario delfín, Funghie, que solía jugar con todas las personas que se le acercaban. Además del mencionado Bill Bowell, Dobbs puso en contacto a Funghie y Jemina Biggs, quién sufría anorexia nerviosa, y a Neil Jackson que sufría una fuerte paranoia. Se mostró como se comportaba el delfín cuando estos tres pacientes depresivos se acercaban a él y nadaban juntos. Asimismo, reflejaba el comportamiento de estos y sus reacciones los tres pacientes manifestaron sentir un gran avance en su proceso curativo. http://www.horacedobbs.com/.

Otro especialista en el trabajo con delfines es el Dr. David Nathanson que trabaja con niños autistas y con Síndrome de Down en las instalaciones del Dolphin Research Centre, en Florida. Él postula que el principal impedimento para que los niños con discapacidades mentales aprendan no está tanto en una incapacidad para el aprendizaje en sí, sino en las dificultades para prestar atención, lo que llamó la Hipótesis de la Atención Deficiente. El Dr. Nathanson trabajó con seis niños que padecían diferentes discapacidades, desde Síndrome de Down hasta hidrocefalia. Su intención era probar que el contacto con los delfines podía mejorar la atención de estos niños y, consecuentemente mejorar su aprendizaje.  A cada uno de los niños se les encomendó la tarea de memorizar unas pocas palabras, y si el niño se concentraba y aprendía algunas de ellas se les premiaba jugando con el delfín, que besaba, acariciaba o remolcaba dorsalmente al pequeño. La respuesta de los niños a este tratamiento superó entre 2 y 10 veces la obtenida en las aulas convencionales, un 50% de los casos, podían retener tales lecciones incluso un año después de la terapia.  Estos resultados se presentaron en septiembre de 1988 al Congreso Internacional de Psicología en Australia y publicados en su memoria oficial, y posteriormente en Clinical and Abnormal Psychology. Estos primeros resultados positivos del equipo de Nathanson favorecieron que el Dolphin Research Centre creara el " Programa Delfín-Niño" , del que ya se están beneficiando miles de niños de todo el mundo. Entre las anomalías o enfermedades que se están atendiendo en este centro, se encuentra el Síndrome de Down, el autismo, la parálisis cerebral, el cáncer, la depresión, el Síndrome de Atención Deficiente, problemas de audición y de visión, lesiones en la médula espinal, etc. Nathanson dice, que a pesar de que las revistas médicas publican los innumerables éxitos de esta terapia, ninguna refleja lo que para él es más importante: " las caras de felicidad de los niños cuando interactúan con los delfines, y los comentarios de los padres, que declaran que sus hijos jamás antes habían prestado tanta atención" .

 

 

Un terapeuta ruso, Igor Tcharkovski,   ha empleado a los delfines para potenciar las facultades de los recién nacidos.   Para Igor Tcharkowsky, " el vientre de la mujer embarazada es transparente a los ultrasonidos de los delfines y gracias a ello puede establecer una comunicación empática y telepática con el feto" . Los delfines junto con los elefantes, son una de las pocas especies no humanas que utilizan verdaderas parteras o comadronas, que se encargan de sacar a la superficie al delfín recién nacido para que respire por primera vez, e incluso se ocupan de hacer desaparecer la placenta para evitar que la sangre atraiga a los depredadores. Tal vez, por esta misma razón, sienten esa empatía por las hembras humanas embarazadas. El yoga del mar.

En España, la Fundación Delfín Mediterráneo ha realizado también esta labor, sus trabajos se llevaron a cabo en la Cala Es Calders, Cadaqués (Gerona), donde cuatro delfines que residían en una bahía, sirvieron para el tratamiento de niños con deficiencias psíquicas con resultados extraordinarios. Cuando los delfines tuvieron que dejar la bahía, el proyecto llegó a su fin. Hoy en día  en el delfinario del " Aqualand Costa Adeje" en el Sur de Tenerife es uno de los pocos centros que realiza la delfinoterapia con niños o niñas que tienen deficiencias físicas o psíquicas de manera gratuita. Según el director técnico del delfinario, " los delfines pueden ser utilizados en técnicas terapéuticas como instrumento de ayuda" .

La delfinoterapia, puede ser aplicada en bebés desde los cinco a seis meses, no existiendo límites máximos de edad. Los pacientes están vigilados constantemente por el personal especializado, y además los animales empleados en estas terapias son dóciles, bien amaestrados y acostumbrados al contacto con personas.   Son animales que pueden ayudar a personas, tanto con trastornos físicos como emocionales, de diversas maneras. Los delfines  emiten ondas ultrasónicas denominadas  " ecolocalización" que  utilizan  para capturar presas y reconocer su entorno. De su " sonar" salen sonidos que influyen directamente en nuestro sistema nervioso, primero nos escanean para ver cómo estamos, de una manera " holística" , es decir, en nuestras tres dimensiones, corporal, mental y también en nuestro sistema de valores. Y si el momento es adecuado comenzarán a mandar ondas capaces de equilibrarnos y hacernos sentir muy bien, relajados y felices. Las ondas ultrasónicas que emiten estos amistosos animales, generan endorfinas y otras sustancias que ayudan a mejorar la conexión entre las neuronas, y además incentivan el funcionamiento de ambos hemisferios cerebrales. Los cambios neurológicos y neuroquímicos que se generan se traducen en diversos beneficios físicos, emocionales e intelectuales, tales como mejoras en el sistema inmunológico, mejoras en la coordinación motora, en el estado de ánimo, el contacto social, y en el lenguaje.

El tratamiento con delfinoterapia, es aplicable también a individuos con padecimientos del sistema nervioso, casos de cáncer, problemas mentales, e impedimentos motores ya sean congénitos o adquiridos.  Durante las sesiones el delfín se deja tocar  y  contacta con distintas zonas del cuerpo de la persona, como la columna, manos, plantas de los pies, transmitiéndole de esta manera ondas ultrasónicas alfa, beta y theta.  Además no tratan a dos personas de la misma forma, parecen detectar perfectamente las diferencias entre unos niños y otros, o entre niños y adultos.  Y es esa capacidad de distinguir y apreciar las diferencias lo que los convierte en valiosos terapeutas a la hora de dar un tratamiento individualizado según cuál sea la anomalía.

El norteamericano David Cole, Fundador del Aqua Thought Foundation, en Torrence, California,  ha desarrollado una experiencia de realidad virtual llamada Cyberfin (ciberdelfin), que según sus propias palabras es " lo más cerca que se puede estar de un delfín sin mojarse" . Cole y sus colegas diseñaron este programa para simular el encuentro fuera del agua con un delfín, con la esperanza de poder reproducir las ondas cerebrales que se generan en los seres humanos después de nadar con ellos. Un primer prototipo fue presentado al Congreso SIGGRAPH en Orlando, Florida, y consiste en proporcionar todas las imágenes, sonidos y lo que es más importante, la intensa sensación de un encuentro submarino con los delfines. Para experimentar el Cyberfin hay que tumbarse sobre un colchón relleno de cristal líquido, luego, por medio de unas gafas de realidad virtual, se ve una escena submarina en tres dimensiones sobre un monitor. Los sonidos melancólicos de los delfines provienen de unos altavoces situados al lado de los oídos. Cuando el sonido está ejerciendo ya una poderosa influencia en el cuerpo del sujeto, se presenta a los cetáceos jugando antes los ojos del espectador, apareciendo y desapareciendo de la vista. Uno de ellos nada al lado de su cara, mirándole directamente a los ojos, después, uno se encuentra nadando entre los delfines alrededor de un arrecife submarino. Transcurrido un   tiempo, los delfines rodean al sujeto para despedirse. Al terminar el experimento, la mayoría de las personas afirman sentirse eufóricas y cansadas, como si realmente hubieran estado nadando con los delfines. Según el Dr. Cole, el impacto de un encuentro real con delfines se debe a la energía ecolocalizadora del animal. " Esa energía- afirma- es suficiente para provocar cambios en las membranas celulares, afectando a las biomoléculas. Se podría reorganizar por completo un organismo vivo empleándola" . El equipo del Dr. Cole trabaja actualmente en las aplicaciones terapéuticas de Cyberfin y creen que puede usarse como complemento de la Delfinoterapia convencional y como terapia recreativa en los hospitales. El director del Aqua Thought, David Warner, un neurocirujano del Loma Linda Children´s Hospital, en California, ha empleado un prototipo del Cyberfin para terapia recreativa en sus pacientes con cáncer y en el post-operatorio. Según el Dr. Warner, " la experiencia es agradable, relajante y positiva, y ayuda a los niños a olvidar sus problemas y su dolor" . A pesar de los positivos resultados de sus experimentos, tanto el Dr. Cole como el Dr. Warner, son conscientes de que es muy difícil simular el efecto delfín por completo, ya que es imposible reproducir la capacidad de estos cetáceos para intuir el estado anímico de cada persona que se les acerca.    

 

 

 

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